viernes, 24 de julio de 2009

Health bloody care

Entré a youtube para buscar un video que finalmente no vi -y que veré cuando termine de escribir esta entrada. Lo que sí vi fue uno de esos videos que aparecen como "being watched right now" porque me latía la imagen que aparecía en referencia a ese video (una chica en bikini... bueno, quizá). El caso es que el video -breve y malo- estaba acompañado por los clásicos comentarios que hace la gente. Y sé que nadie los lee; incluso yo no lo hago. Pero hoy lo hice y un baboso (o babosa) que se presenta como Homeland Security (se podrán imaginar ya de qué se trata) había escrito lo siguiente:
Health care is not in the Constitution. Health care is socialist. Health care is what Canada and Europe does. Health care is not in the Bible. Health care is anti-American.
Como podrán imaginar, trátese o no de un video de una chica en bikini, el comentario del papafrita este (como diría Mafalda) no tenía absolutamente nada que ver con lo que yo había visto en el video. Lo que sí es que me recordó inmediatamente un artículo que había leído hace algunas semanas (o unos tres meses, no lo sé) sobre la superchamba que Mr Obama se quiere aventar en su país: remediar el sistema de salud pública, tarea titánica si me lo preguntan.

Que un troglodita inquisidor kukuxklanero y republicano haya escrito algo así es obsceno pero no deja de ser cierto que el gobierno de Obama tendrá que parir chayotes si quiere sacar adelante su reforma al sector salud. En los Estados Unidos el sistema de salud pública es chocante por su deficiencia y su pésima calidad. Por su parte, el servicio privado es muy bueno (lo que es chocante para el estadounidense promedio y para el 99.5% de los mexicanos que no podemos ir a Houston a operarnos un maldito tumor en el esternocleidomastoideo o practicarnos un aborto de emergencia -bueno, 49% de los mexicanos de entrada no podemos).El tercer sector, que es medio "intermedio", el de los seguros y demás especulaciones a la con, es bastante mediocre, pero no sólo por insuficiente, sino por inhumano y denigrante, y si vieron Sicko de Michael Moore podrán estar de acordeón con moá.

Lo que una gran parte de los gringos creen y defienden



Lo cierto es que la propuesta misma de un seguro social nacional con especial énfasis en la salud pública es un tema escabroso y muy debatido en la tierra del tío Sam. Aunque debiera ser algo de lo más sencillo y claro, en EEUU no es así: se trata del país que más dinero gasta en cuestiones de salud, lo cual N¿no es de extrañar si pensamos que es el país con la economía más grande. Pero, incluso en términos porcentuales, EEUU gasta más dinero que cualquier otro país con un sistema de salud mínimo 2 veces mejor que el suyo. Y lo curioso, además, es que el porcentaje de gasto público es mucho más elevado que en países como el Reino Unido, Suecia, Austria o Nueva Zelanda. ¿Cómo es posible que gastando tanto dinero y además tanto capital en relación al valor de la economía gringa, los niveles de salud estadounidenses sean menores al de la media de los países ricos? Honestamente no lo sé, pero ese no es mi objetivo en este texto.

Lo que quiero poner sobre la mesa es precisamente esta división pública que genera el debate cada vez que se presenta en EEUU. Que alguien lo considere antibíblico y, ergo, antiestadounidense me parece exagerado y digno de alguno de esos millones de fanáticos que viven -y a veces hasta gobiernan- a los Establos Unidos. Pero las posiciones contrarias al plan de seguridad social del presidente Obama no recurren a ese argumento en particular y, aún así, tienen millones de correligionarios. No me sorprende del todo.
Ya decía Max Weber que parte de la compleja relación entre capitalismo y protestantismo tiene que ver con el individualismo y la preminencia del esfuerzo personal como razón de vida sobre el de la vida en colectividad. Aunque digan "We the people" a mí me queda claro que su discurso más amado es el de "great nation, great people, great individuals". Y los estadounidenses reaccionan positivamente a las historias de éxito individual, sobre todo si vienen de Alabama en los 40's o del Bronx en los 80's. Todo ello me hace pensar que, en efecto, prefieren considerar al individuo no sólo como responsable de su propio éxito en la vida (y la palabra éxito es muy importante para ellos) sino como el único responsable de estar en las mejores condiciones para lograr ese éxito. Esas condiciones, claro está, giran en torno a la salud del individuo.
Para cualquier tercermundista acostumbrado a rascarse con sus propias uñas nada de esto parece impresionante. En cambio, para tercermundistas que aspiran a dejar de serlo, esto es un escándalo. Ningún país decente del otro lado del charco (y eso incluye a los europeos, pero también el Medio Oriente en sus años de gloria y al Norte de África) pone en duda la necesidad imperante de ofrecer a su población un sistema de salud de calidad (Rusia con Yelstin y las otras repúblicas exsoviéticas aturdidas por el sueño occidental eran países claramente indecentes). De este lado del charco, muchos países han luchado con cierto éxito para lograr que los sistemas de salud sean de primerísima calidad y que se conviertan en la prioridad del gobierno (¿alguien dijo Cuba?). Creo que si hiciéramos una votación en la que cada país dijera si prefiere un sistema público y bueno de salud o uno privado, quedaría claro que los gringos son los grandes perdedores... sobre todo porque están equivocados.
Y están equivocados porque la base misma del entendimiento humano es la confianza y la solidaridad. Sin esos dos elementos, creo, una sociedad está destinada al fracaso. La desconfianza ha destrozado sociedades como la francesa revolucionaria, la alemana prenazi y nazi, la mexicana pos"cambio" y tantas otras; la falta de solidaridad entre los individuos lleva a la inexistencia de la cooperación y del interés colectivo, lo que a la larga es terrible para la gran mayoría de la población que no puede sostenerse sobre su propio pie. Los estadounidenses que critican la idea de lograr un servicio de salud extensivo e intensivo, global y solidario, eficiente y justo, son, generalmente, individuos desconfiados y poco solidarios (y eso se vuelve evidente en su racismo, xenofobia o patriotismo desmesurado).
La pregunta entonces es si la salud de los individuos puede considerarse un bien público, una responsabilidad púlbica o un deber de cada persona. Yo pensaría en una respuesta que aglutine las dos primeras ideas, pero me temo que una buena parte de la población estadounidense piensa que se trata más bien de la tercera idea, o a lu sumo una mezcla de la primera y la tercera. El señor Obama tiene un gran interés por que esto cambie, ¿lo logrará?

martes, 14 de julio de 2009

Oh Canada...

Sí, lo sé. Este es un tema bastante aburrido y quizá irrelevante (si no fuera porque somos mexicanos), pero de vacaciones y con tiempo para hacer tantas cosas interesantes (pero sin una pizca de voluntad) decidí que escribiría un poco sobre la reciente decisión canadiense de pedir visas a los mexicanos que quieran pasar una temporada breve -turismo, estudio o trabajo temporal- en el país del maple.

Pues bien, anoche, lunes 13 de julio de 2009, Ottawa anunció que a partir del día 15 sería obligatorio para todo aquél que se presentase en fronteras, puertos o aeropuertos canadienses con un pasaporte verde con un águila en la portada contar con un visado expedido por cualquier embajada o consulado de Canadá en el Mundo (de preferencia en México). La decisión per se es absurda y culera. Destruye los mínimos avances que en materia de migración podía traer a México la firma del TLC con Canadá (y con EEUU) y posterga todo tipo de "amistad entre los pueblos". La globalización, una vez más, se ve contradecida por sí misma al negar el libre tránsito de individuos entre dos países que han abrazado impúdicamente al maldito libre compercio. Aunque para mí las nacionalidades no son poca cosa, sí creo que se trate de simples papeles a la hora de viajar y pasar por las burocracias del mundo (como Serrat decía en su canción... "mi patria y mi guitarra llevo en mí; una es fuerte y es fiel, la otra un papel..."). Encima de todo, un visado me parece un elemento denigrante y ojete del mundo: es absurdo que la gente deba tramitar pases especiales de ingreso a un país cuando ya cuentan con un documento elemental que prueba su origen, identidad y nacionalidad. La visa no muestra ninguna de las tres, sólo es una imposición que significa desconfianza y mediocridad.



(¿Qué hacen, babosos? Ahora que tengan que regresarles su banderita a casa deberán tramitar visa)

Y sin embargo, pasado el enojo, cabe constatar que la decisión no fue simplemente arbitriaria. Bueno, sí lo fue, pero no es una decisión que haya salido de la nada. Ottawa lleva un rato diciendo que le parece sospechoso que tantos mexicanos soliciten condición de asilo político en Canadá y que ese número se haya multiplicado de manera impresionante en los úlitmos cuatro años. Al parecer, la respuesta a esa intriga es que hay quienes especulan (¿En México?¡Imposible!) con el asilo de algunos individuos en Canadá. El ministerio de asuntos exteriores del país del Norte dice que las excesivas demandas mexicanas, muchas de ellas fraudulentas, no permiten que la burocracia de asilo canadiense se desenvuelva de manera óptima y canalice sus esfuerzos a otorgar la condición de asilado a gente que realmente lo necesita (como sudaníes, somalíes, centroafricanos, afganos, birmanos...). Bajo ese argumento, una visa a México permitiría limitar el flujo de mexicanos que ingresen a Canadá y, así, esperar que las solicitudes de asilo sean genuinas (y muchas menos que ahora). ¿Es válido el argumento? No lo sé: las visas son horribles, pero me queda claro que cada Estado es soberano y decide los aspectos de su política exterior en función de lo que considera mejor para sus ciudadanos (o así debiera proceder). En esa tónica, Canadá argumenta que lo que hace es por seguridad interna. México deberá criticar -y comienza a hacerlo desde la SRE-, pero, en dado caso, deberá ser recíproco. Y si lo llegamos a ser con Canadá, me parece que deberemos serlo también con los estadounidenses. Los países africanos, pobres y desordenados como se los están imaginando ahora, piden visa a sus "ex-metropolitanos", a sus antiguos colonizadores. Y no lo hicieron por que sí, pero el día que París pidió visas a los senegaleses y que Bruselas se las pidió a los ruandeses, Dakar y Kigali hicieron otro tanto y no les importó que fueran "potencia económica, nuclear, cultural, política o sede de la Torre Eiffel".


¿Ya dije que me revientan las visas?

martes, 7 de julio de 2009

Experiencias electorales

¡Miles y miles de ciudadanos se dirigen presurosos a las urnas! ¡ Están a punto de tomar una decisión elemental y certera con respecto al rumbo que tomará la política nacional! ¡Llenos de fervor y de emoción, los ciudadanos emiten sus votos, discuten y debaten y, finalmente, siguen con interés in crescendo los avances electorales del PREP!

Nada más alejado de la verdad. Pero no nos desviemos del punto. Acá querré externalizarles lo que para mí significó mi primera experiencia electoral mexicana (les adelanto que no significó gran cosa) y las conclusiones que he sacado, apresuradamente, de los resultados.

El domingo cinco de julio me desperté tarde. Había dormido como diez horas, lo cual de entrada no es normal en mí. Lo primero que hice fue conectarme a internet y buscar una transmisión razonablemente buena de la segunda etapa del Tour de France que partía de Mónaco hasta Brignoles (que por cierto ganó un británico simpático, Mark Cavendish... en fin). Después de ducharme bajé a comer un plato de cereales de esos que crujen bajo las mandíbulas. Mis tíos, panistas del DF y asiduos electores, bajaron en cuanto yo terminé y, después de asegurarnos en internet de la ubicación de la casilla, salimos los tres a votar.
La casilla no estaba donde prometido. No fue grave (al final acabó en un estacionamiento del otro lado de la manzana), pero me recordó las elecciones infantiles del año 2000 en las que mis hermanos y yo acompañamos a mi madre a "vigilar" el óptimo funcionamiento de las casillas infantiles en las comunidades rurales de los municipios de Guanajuato y vecinos... Ah, claro, me recordó lo anterior porque también ahí nos encontramos varias irregularidades: casillas no instaladas o que habían cambiado de lugar sin avisar o que no tenían suficientes boletas... en fin.
El caso es que encontramos la casilla. Según yo, vacía. (La primera vez que ví una casilla -y que lo recuerdo- fue en las elecciones presidenciales de 1994 y estaban a reventar. Cuando por fin le tocó a mi papá tomar sus boletas, lo acompañé a votar y entré con él a ver la boleta mientras la tachaba. Haciendo gala de mis conocimientos básicos de lectura -apenas iba a cumplir 6 años-, le indiqué a mi papá el logotipo azulblanco diciéndole "mira, éste debe ser bueno, se llama igual que yo". En vez de estrangularme -yo lo habría hecho- mi papá simplemente me dijo "no m'hijo, ese no es tan bueno" y tachó a Cárdenas).
Bueno, ya. La casilla estaba muy solitaria. Me tocó recibir mi boleta de volada y de volada entré al tripié con capa que cubre al ingenuo elector. Como pasé primero por la casilla federal, crucé el logotipo del PT asegurándome, innecesariamente, que en la parte de atrás la lista de plurinomilanes de este partido sí la encabezara Porfirio Muñoz Ledo. Me regresaron mi credencial con un "Diego Macías" (pues, para variar, el Woitrin es impronunciable") y me marcaron el dedo con una tinta que no dejó huella alguna. Babosos.
Pasé de volada a la casilla local. Los funcionarios de ésta, vestidos con playeras del IEDF, se movían de un lado a otro asistiendo a todo aquél que se asomara (votante o no), digamos, orgullosos de su misiva. El que me pareció ser el presidente sudaba ya (no era todavía el medio día; la jornada acababa hasta las 18 horas) pero se veía contento y profundamente convencido de la importancia de su labor dominguera. Esas boletas ni las leí: ya conocía a los 8 candidatos que, en cada una de ellas, aparecían compitiendo por dos puestos. Agarré el crayón e intenté escribir algo... no pude. Es un crayón muy ancho y poco práctico para redactar cualquier cosa, así que nomás escribí en grande "ANULADO CRíTICAMENTE" (whatever it means). La tinta local sí era notoria.

Como pueden ver, fue un día como cualquer otro. Aburrido, dominguero, poco bullicioso y sin gente. Al parecer, Vip's daba pays de queso a quien se presentara con el pulgar negro, pero no fuimos a averiguar si sí o si no.

Pasemos a lo relativamente importante:
Desde que salió el PREP a las 2000 horas la tendencia fue evidente. El PRI arrasaba (como se puede arrasar en un multipartidismo), incluso en lugares donde hace tres años no había recibido fuertes aplausos, ni mucho menos. En concreto, creo que las espectativas que los priístas tenían sobre sí mismos se cumplieron: arrebataron bastiones panistas (SLP y QRO) y ciudades que también lo eran (Gdl, por ejemplo); ganaron 36% de la votación federal y de los culer.. digo, los curules. En todos lados hicieron retroceder al PAN (en Guanajuato casi no, pero no se puede esperar mucho del Estado más mocho y panista del país).
El PAN perdió hasta la virginidad de la virgen en la que tanto cree. Como referendum acerca del gobierno de calderón, creo que queda claro que el enano no está haciendo un buen papel (lástima que aquéllos que votaron por él se den cuenta recién ahora, aunque más vale tarde que nunca). Lo bueno es que Germán Martíez renunció (¿o lo renunciaron?). Lo mejor es que el PAN retrocedió... lo que no me queda muy claro es si la conjunción PAN-retrocede/PRI-avanza es buena para el país...yo creo que, de entrada, no.
Pero si alguien perdió más, en términos absolutos y relativos, que el PAN, fue sin duda el PRD. Con un magro 13% y a penas 77 curules, el PRD es la lejana tercera fuerza, lo que lo deja encuerado frente a los escándalos internos y a las demás majaderías que el clan chucho le hace a lo que queda de la vilipendiada ezquerra mexicana. Un PRD que de entrada no se merecía muchos votos (lo acepto), pero que de salida demostró que si algo puede salir peor, saldrá peor. Me cae mal el PRD chucho, pero tampoco soy un gran admirador del otro (!¿De cuál?!). Simplemente son escéptico frente a los del sol azteca, y no necesariamente por su pasado priísta, sino por su presente perredista.
El perdedor esperado e irrelevante es, claro, el PSD. Miles de años luz ha, el universo mandó a la chingada a aquéllos grupúsculos que no saben sobrevivir en la guerra de todos contra todos donde sobreviven los más fuertes, astutos o hábiles. El PSD sucumbió, como era de esperarse, porque no tenían plataforma ni ideología; no tenían propuesta nacional (motamex es lo más cercano que había) y no sabían siquiera cómo iban a maniobrar desde la oposición. 1.13% y adiós.
Los ganadores, a demás del PRI, fueron el Verde y el PT. El Verde podrá hacer una alianza con el PRI (¿quién dijo nuevo PRI? Yo lo veo igual de corrupto y pendejo si se alía con el tucanazo) y, entre los dos, superar el 50%. En estados mochilas como Gto, el verde es tercera fuerza (casi tan fuerte como el PRD a nivel nacional). Su maldita campaña de pena de muerte y Perroni en biki... digo, de pena de muerte les dio resultados.
El PT, por su parte, capitalizó, en el DF, el desmoronamiento del PRD y la invaluable ayuda de Andrés Manuel para sacar un 10% chilango y un 3.7% nacional. Convergencia se mantiene con el 2.5(suficiente para seguir jugando a que son un partido). Y Nueva Alianza, donde yo me sigo preguntado quién chingados vota por ellos (y en ese momento aparece en mi cabeza "magisterio" y la sonrisota de la mujer más fea de la galaxia), sacó más de 3%... vaya, vaya.

Los anulistas, ¿perdimos o ganamos? Híjole. Ganamos en comparación al 2006 y 2003... pero no sé si ese magro 5.5% sea suficiente para plantear un movimiento crítico de política alternativa a la que hacen los partidos. Perdimos porque se esperaba mucho más (en el DF sí llegó a 10%), pero sobre todo porque, en el fondo, sigue siendo una opción muy discutible -y discutida- y que, a largo plazo, es difícil que capitalice sus pequeños avances políticos.

Lo que sigue, creo, es la perpetuación del caos. Calderón es capaz incluso de arrodillarse ante el nuevo Congreso para sacar adelante reformas que, hasta ahora, es quizá mejor que no salgan. El PRI será amo y señor si lo dejan jugar (la memoria colectiva mexicana es francamente corta). El PRD tendrá que lamerse las profundas heridas y sacar algún provecho pronto: alguna elección interna menos fraudolienta podría ayudar, pero quizá deban resignarse a vivir en el inframundo. Los partidejos seguirán dando sus invisibles batallas por no morir. En cierto modo estoy en contra de que desaparezcan, pero me queda claro que, como están las cosas, lo mejor es que no estén por ahí metiendo su cuchara en donde nomás van a hacer más batidero. Entonces, ¿qué sigue? Seguro que ni lo de siempre ni algo nuevo, sino todo lo contrario. Al mejor estilo priísta.



Ya saben, clic y crece. En verde, el PRI. En azul, el PAN. En amarillo, el PRD. En verde culero, el Verde. En rosa (en el DF), PT/convergencia. Son los 300 distritos electorales.





martes, 23 de junio de 2009

(des)velado

Los símbolos religiosos forman parte de nuestra vida, incluso en la más secular de las sociedades, en el más laico de los Estados. Y, sin embargo, las implicaciones que de ello surgen son confusas. Hay, por supuesto, enorme aceptación a los símbolos religiosos de la religión mayoritaria en una u otra sociedad, lo que, a su vez, evidencia la intolerancia que existe con respecto a las manifestaciones religiosas de las minorías. La más laica de las retóricas puede tener dos variantes. Por un lado, aceptar que la sociedad en cuestión tiene, en su mayoría, una única manifestación religiosa (por ejemplo, en México sería el catolicismo) y que el Estado acepta como convencionales una serie de normas y dinámicas sociales que se desprenden de tal religión --parece escandaloso pero eso es lo que de verdad sucede: los símbolos y las prácticas religiosas inundan nuestra vida diaria, seamos practicantes o no (y piensen en la importancia de la semana santa como periodo vacacional obligatorio). La segunda retórica puede ser un tanto más agresiva y, en términos generales, negacionista: "No, la religión no tiene cabida en nuestras dinámicas sociales y no se discute más. Somos una sociedad laica y orgullosa de serlo y no queremos que la gente se pavonee con sus imágenes religiosas. El secularismo es parte fundamental de la estructura política y social del estado". La posición es sugerente y, en muchos aspectos, correcta (me atrevo a normativizar). Por supuesto que las identidades religiosas deben quedar fuera del panorama político; que iglesia(s) y estado son incompatibles; que educación científica y secular es, por mucho, más adecuada que una sesgada y religiosa. Todo eso resulta evidente cuando hablamos de cosas tan abstractas como la colectividad. Pero, ¿qué hay del individuo?

El título del post hace referencia, en particular, a la "individua", a la mujer musulmana. Más en particular, hace referencia a los escándalos y debates sociales y políticos que en Europa Occidental se han levantado en torno a la libertad de las mujeres musulmanas de usar un velo (o una burka o algo todavía más "denigrante").
Ahí donde mi posición personal es firme es en el punto en el que se asume que el uso del velo por parte de una mujer es el resultado de la imposición cultural de una sociedad machista y que no deja arbitrio alguno a las mujeres. Siendo más moderados, debemos admitir que como parte misma del convencimiento de la vida religiosa, hay mujeres que de propia voluntad usan el velo. El debate en estos países de Europa, por supuesto, intenta definir cuál es la esfera pública y cuál es la privada en relación al uso del velo.
Aunque el debate es largo y lleva años desenvolviéndose, quisiera citar un ejemplo muy reciente. En Bélgica, particularmente en la región de Bruselas, Mahinur Ozdemir, mujer de origen turco, fue elegida como diputada mediante su partido cristiano-demócrata francófono (CDH-IDH). Sí, el partido es cristiano, pero ella es musulmana. Y como tal, ayer tomo protesta ante el parlamento de Bruselas y anunció que no se quitará el velo --que por cierto admite usar por voluntad propia desde los 14 años-- durante los 5 años que durará su periodo parlamentario. El parlamento le aplaudió (claro, no necesariamente por esa declaración).
Lo que se discute, una vez más, es dónde empieza lo público y dónde termina lo privado. Si la señora Ozmir quiere usar su velo en casa (algunos dirán), tiene todo su derecho. Incluso podrá usarlo en las calles, en las tiendas y en los cines y teatros. Pero cuando se trata de instituciones que son el paradigma de la laicidad de nuestra sociedad (y el caso más notorio es el francés), entonces esta mujer no debería usarlo (esas instituciones son las escuelas, los órganos de la administración pública y del gobierno, las instituciones de seguridad social, en fin). ¿Tienen razón? Sí y no. El debate es legítimo, no lo negaré, porque pone énfasis en uno de los principios con los cuales se construyeron los estados europeos modernos, el secularismo laico. Y sin embargo, en la práctica se ha manifestado como un debate muy sesgado. ¿Por qué los franceses han insistido tanto en prohibir el velo en las escuelas pero no hacen lo mismo con los judíos que siguen llevando sus caireles, sus sombreros ridículos o sus barbas caracterísitcas? ¿Por qué no dicen nada contra el cristiano promedio que lleva un escapulario o una simple cruz al rededor de su cuello y que dice cosas como "oh, por dios" o "dios mío"?. Ahí el debate ha sido incompleto e injusto.

Desde mi punto de vista (y conste que lo dice un ateo), no hay problema alguno en que una mujer, POR VOLUNTAD PROPIA use el velo en los espacios públicos (aunque los posmodernos y los sicólogos me dirán que eso es muy subjetivo y que las cadenas de la religión y de la sociedad son invisibles pero inquebrantables... y quizá tengan razón). Claro, la disyuntiva es que si acepto el uso del velo, me podrán decir ustedes, tengo que aceptar el uso de la burka afgana (que cubre todo) o del luto eterno de los católicos extremistas (mujeres que visten de negro por el resto de su vida). Incluso algunos dirán,y no se equivocarán, que defiendo que una mujer use un velo sencillo y en el que se adivine apenas el color de su cabello, pero que resalte todo su rostro, porque me parece atractiva.
Por lo visto, la argumentación es difícil. Pero no niego, en la sencillez del velo, la representación inofensiva de un símbolo religioso (igual que los caireles judíos o las cruces cristianas). Sé que hay grados (insisto en las burkas) y sé que hay muchas ocasiones en las que la mujer no es realmente quien decide, sino que sus prácticas son resultado de una imposición.
Pero diré que la mujer musulmana de clase media, no sólo en Europa sino tambien en Egipto, Líbano, Túnez o tantos más, en ocasiones sí es libre de elegir. Y si elige no usar velo, qué bueno. si decide usarlo, qué bueno. El punto, claro está, radica en la tolerancia y la libertad, no en la religión per sé o en la práctica religiosa.

viernes, 19 de junio de 2009

¡A las calles!

Es hermoso salir a las calles, reclamar, manifestarse, correr, gritar, reír... Cuando salen los policías la adrenalina se dispara y las emociones crecen, pero no necesariamente acaba bien la cosa: de hecho, casi siempre acaba mal.

Sin pretender hacer análisis alguno sobre lo que ha estado sucediendo en Irán en los últimos días (quizá lo haré en otra ocasión), tan sólo quiero manifestar mi solidaridad con los jóvenes en las calles y mi repudio al gobierno clerical de Khatami, Ahmadineyad y compañía.
Resulta ser que los ánimos de democracia, libertad y justicia han sido los motores más importantes de los manifestantes en Teherán, en su mayoría individuos que votaron por Mussavi, pero básicamente cualquier demócrata en Irán. Animarse a salir a las calles y gritar es bastante heroico, sobre todo en un país como Irán donde las libertades civiles no son necesariamente el pan de todos los días. Y la policía está ahí. dispara, disuelve, ataca, tortura y arresta. Y los manifestantes siguen ahí. Gritan, corren, se plantan, dignifican su lucha.
No importa que sean socialdemócratas, demócratas liberales, demócratas islámicos, demócratas conservadores, demócratas socialistas... importa que son demócratas y eso cuenta para mucho. No es la democracia gringa o europea la que desean (Obama, aunque ha dado ciertos mensajes de amistad, se ha visto lento en tomar una posición clara con respecto a la situación actual), sino una democracia nacional, sui generis, iraní. Recuerdan a Mossadeq y a los demócratas que, ilusoriamente, apoyaron a Khatami para derrocar al Sha.

Siendo así, vitoreo hurras para los camaradas en Irán que se manifiestan por el muy posiblemente trucado resultado electoral. Cierto, Irán no se hunde en la miseria (y seguramente el nivel medio de vida ha aumentado en los últimos años) y las calles de Teherán podrán rivalizar con las de Barcelona o Buenos Aires. Pero no deja de ser impresionante que un país donde las libertades políticas y civiles no son respetadas la gente salga a reclamarlas con tanta fuerza y decisión. Es una lección para la mediocre sociedad mexicana, quizá más libre que la iraní, pero sobre todo más apática, aferrada a conservadurismo idiotas y politiquerías insensatas e incapaz de movilizarse con firmezaen contra de sus autoridades (aunque la movilización poselectoral de 2006 es un ejemplo de que sí podemos, nomás que casi nunca queremos, y la bola de conservadores y liberales critican tales movilizaciones como populistas y que "impiden el libre tránsito").

jueves, 11 de junio de 2009

¿Y Europa?

UE 27, más de 370 millones de potenciales electores, y sin embargo, cuando los ciudadanos de la Unión Europea tienen la posibilidad de elegir a su Parlamento interregional, suelen mostrar un interés inferior incluso a la política ambiental de Buthán. Lo grave no es que el Parlamento Europeo no sea la institución que cree interés entre la población europea (este parlamento, de 736 curules, es poco relevante en el desempeño global de la UE, aunque la posible ratificación por los irlandeses del Tratado de Lisboa aumentaría sus prerrogativas). Lo grave es que, en general, la UE parece estar muy lejos de sus ciudadanos. Más allá de Schengen y quizá de la facilidad para vivir en uno u otro país de la Unión, los europeos de a pie no están tan bien informados acerca de la relevancia que sobre sus vidas tienen las directivas de la UE.
Entre el pasado 4 y 7 de junio, sólo un 43% de los empadronados en los 27 países de la UE fueron a votar por su parlamento. El nivel de participación ha disminuido cada elección, por lo que este año la participación es un récord a la baja. Sólo en países como Luxemburgo o Bélgica, donde el voto es obligatorio e incumplirlo tiene consecuencias poco divertidas, la participación superó el 90%.
Lo que cuestiono y critico con respecto a estas elecciones son dos cosas. En primer lugar, que los mismos políticos nacionales no están actuando conforme a lo que implica organizar un Parlamento Europeo. La segunda es que ganó la derecha (y eso es parte de mis rollos de siempre).
Pues bien. Después de una crisis sin precedentes y de una desconfianza en la UE y su futuro después de las barbaridades que el Tratado de Lisboa ha propuesto, los ciudadanos están cada vez más distantes de las instituciones europeas. El mercado interno y la movilidad individual (mientras más al Oeste mejor) son situaciones evidentes y positivas, pero, más allá, la Unión Europea no está presente. Los partidos locales, miembros de coaliciones más o menos concretas (pero bastante erráticas en ocasiones), hicieron campañas nacionales, y no porque en algunos países coincidieran estas elecciones con las regionales/municipales (Italia, Bélgica), sino porque, evidentemente, las preocupaciones del electorado están más relacionadas con los problemas nacionales que las aspiraciones europeas. Al comportarse como en las elecciones meramente nacionales, los partidos políticos no fueron capaces de plantear propuestas claves acerca del futuro de la UE. En cambio, la incertidumbre es cada vez mayor.

Y claro, ganó la derecha. Barroso, el ex-primer ministro portugués, posiblemente conservará el liderato, ya que el grupo de derecha, el Partido Popular Europeo, ganó incluso con un mayor margen que las elecciones pasadas. Este grupo parlamentario agrupa tanto a lacras como el PP español y los partidos Berlusconianos, como a partidos más o menos moderados (aunque no por eso tirados a la derecha) como el democristiano alemán. Con 264 escaños, los derechistas consiguieron 36% del total, y eso les permitirá hacer de las suyas con cierto margen de maniobra. Su oposición más clara en otras ocasiones, el Grupo Socialista Europeo (de socialista tienen el nombre; dejémoslo en Socialdemócratas), perdió casi 6 puntos porcentuales, quedándose en 22% y sólo 161 escaños. Los laboristas británicos, los socialistas franceses y alemanes sufrieron derrotas espelusnantes. En Francia se hizo evidente su desintegración crónica y en el Reino Unido su incapacidad para afrontar la crisis. Los socialistas belgas, por ejemplo, conservaron su posición en el Sur francófono (vieja zona industrial en la cuenca del Mosa), pero demostraron que son incapaces de tener una posición más o menos clara en Flandres. Incluso en países donde han tenido una presencia más o menos histórica, como Dinamarca o Portugal, se vieron en problemas para mantener el liderato. Las alternativas a ambos grupos políticos son muchas pero no siempre suficientemente fuertes. Está la alianza de liberales, un grupo derechista que a veces se radicaliza y otras se modera, lo cual es muy ambiguo; un grupo parlamentario de izquierda que agrupa a socialistas, anticapitalistas y eurocomunistas (pero siempre pro-UE); un grupo de partidos ecologistas (la gran sorpresa positiva, porque los verdes allá no son como los de acá); un grupo de euroescépticos y nacionalistas neo fascistas (Lega Nord, Vlaams Belang, FDP); y, claro, los que son claramente antieuropeos como el Independent UK Party.
Sólo verdes y euroescépticos obtuvieron más escaños que antes. Los que más calleron fueron los socialdemócratas.
Les recomiendo este sitio para ver a detalle los resultados http://www.europarl.europa.eu/elections2009/default.htm

En Bélgica hubo elecciones regionales además de las europeas. Por ejemplo, los partidos políticos de derecha arrasaron en Flandres: Los liberales, los democristianos y los conservadores dominan a voluntad la región. En Valonia el PS, pese a escándalos de corrupción que lo han agobiado en los últimos años, logró mantener el liderato minoritario, lo que le obliga a formar coalición. Lo lógico sería unirse con los ecologistas, quienes obtivuieron un resultado sorprendente (un 17%), y quizá los democristianos nomás para asegurar. Los liberales fuera, Valonia podría volver a respirar. Lo único rescatable de la jornada electoral fue la baja que sufrió la extrema derecha.

En Francia el fenómeno fue más bien interesante. Los partidos de izquierda, como la Unión Anticapitalista y la Alianza de Izquierda, obtuvieron resultados respetables para tratarse del siglo XXI. El PS sufrió un descalabro sólo superado por los tibios del centro de Bayrou. Sarkozy y sus hordas recuperaron confianza al posicionarse como mejor fuerza política, y, una vez más, lo impresionante fue el ascenso del partido ecologista.

En suma, Europa no sólo llama menos la atención a causa de un entramado institucional complicado y alejado del ciudadano de a pie, sino que sus elecciones difícilmente logran una plataforma que realmente represente los intereses de los europeos, y esto por el mínimo nivel de participación y por la victoria de partidos que basan sus campañas en cuestiones nacionales-inmediatas y no necesariamente en proyectos de integración europea... y, los pocos que votan, votan a la derecha.

Distribution des sièges par groupe politique et État membre (7e législature – 2009-2014)

Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
PPE-DE
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
PSE
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
ADLE

UEN
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
Verts/ALE
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
GUE/NGL
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
Non
Inscrits
Total
BelgiqueBelgique

6

5

5

0

3

0

0

3

22

BulgarieBulgarie

6

4

5

0

0

0

0

2

17

République tchèqueRépublique tchèque

2

7

0

0

0

4

0

9

22

DanemarkDanemark

1

4

3

2

2

1

0

0

13

AllemagneAllemagne

42

23

12

0

14

8

0

0

99

EstonieEstonie

1

1

3

0

0

0

0

1

6

IrlandeIrlande

4

3

1

3

0

0

0

1

12

GrèceGrèce

8

8

0

0

1

3

2

0

22

EspagneEspagne

23

21

2

0

2

1

0

1

50

FranceFrance

29

14

6

0

14

4

1

4

72

ItalieItalie

35

0

7

9

0

0

0

21

72

ChypreChypre

2

1

0

0

0

2

0

1

6

LettonieLettonie

1

0

1

3

1

0

0

2

8

LituanieLituanie

4

3

2

2

0

0

0

1

12

LuxembourgLuxembourg

3

1

1

0

1

0

0

0

6

HongrieHongrie

15

4

0

0

0

0

0

3

22

MalteMalte

2

3

0

0

0

0

0

0

5

Pays-BasPays-Bas

5

3

6

0

3

2

2

4

25

AutricheAutriche

6

5

0

0

1

0

0

5

17

PolognePologne

28

7

0

15

0

0

0

0

50

PortugalPortugal

10

7

0

0

0

5

0

0

22

RoumanieRoumanie

13

11

5

0

1

0

0

3

33

SlovénieSlovénie

3

2

2

0

0

0

0

0

7

SlovaquieSlovaquie

6

5

0

1

0

0

0

1

13

FinlandeFinlande

4

2

4

0

2

0

0

1

13

SuèdeSuède

5

5

4

0

2

1

0

1

18

Royaume-UniRoyaume Uni

0

13

11

0

5

1

13

29

72

Total
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
264
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
162
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
80

35
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
52
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
32
Parti européen des libéraux démocrates et réformateurs
18
NI

93
Total

736

Source : TNS opinion en collaboration avec le Parlement européen




domingo, 7 de junio de 2009

Anula, bronquea o escoge, pero vota

NO soy, ni por error, el primero que se pronuncia por que este 5 de julio todo mundo acuda a las urnas. Tampoco soy el primero que defiende una posición de voto bronca (que no es necesariamente lo mismo que voto nulo), pero, sobre todo, no soy el primero en estar más confundido que nada ante el panorama político mexicano. Ya decía yo por aquí que no estaba convencido con ninguno de los partidos políticos que pululan en México y que mi voto sería, en principio, crítico.
Después de casi tres meses las cosas no han cambiado mucho, excepto por una cosa: se ha fortalecido una campaña -una contra campaña - que pugna por el voto en blanco, el voto nulo, voto de protesta. Siempre ha sido un recurso de nuestro sistema electoral. Cantinflas y Batman han ganado más elecciones que casi cualquier partido político en el Congreso. Pero lo particular es que esta vez se ha hecho un esfuerzo mediático y publicitario para convencer a la gente de que hay que votar nulo para que, por fin, los políticos reaccionen y cambien su forma tan cochina de hacer las cosas.

Aunque estoy de acuerdo con la idea de anular y bronquear el voto (el voto bronca se lo debemos a los argentinos. En repetidas ocasiones han votado con textos críticos en vez de crucecitas sobre los logotipos, por lo que el voto se diferencia del simple voto en blanco o anulado con un "putos"), no necesariamente comparto los argumentos que ha enarbolado esta campaña.
En primer lugar y como dice Woldenberg, cuando la sociedad tacha de incompetentes a todos los políticos no puede evitar también tacharlos de malos (en un sentido muy maniqueo, no sólo práctico) y, entonces, erguirse como la sociedad pura, consciente, políticamente correcta y capaz de solucionar las cosas. En muchos casos podría decir que nuestra sociedad es igual de pendeja que nuestros políticos (en otros casos no), pero no se trata aquí de dar ejemplos.
En segundo lugar, poner a todos los partidos políticos en la misma canasta diciendo que son todos los mismos impide ver las diferencias que hay entre ellos (aunque parezca raro, las hay). En términos ideológicos muchos han apostado por socorrrerse con el "fin de la historia" y han olvidado que los partidos políticos deben representar una posición ideológica. Y, sin embargo, en la práctica todavía hay ciertas cosas que muestran los distintos enfoques con los que los partidos abordan ciertos temas. Por ejemplo, no veo cómo otro partido que el PRD y su ala más o menos razonable en el DF pudiera elaborar y votar por una ley que despenalice el aborto o legalice las sociedades en convivencia (no me digan que Coahuila porque ahí es donde quieren emepezar con la pena de muerte). No será el PAN (vean las barbaridades que deciden en JAL, GTO, QRO), no será el PRI (tan "pragmático" que se le olvida que hay cosas importantes que hacer) y difícilmente será un partido pequeño, ya sea porque tienen otras prioridades (pena de muerte o mariguana), o porque de plano no tienen idea de cómo hacerle. El caso es que sí pueden encontrarse diferencias que acomoden a la inclinación político-ideológica de los ciudadanos, aunque sea poquito.
El tercer argumento, del que peco de ingenuidad, es que los políticos se darán cuenta del descontento popular y harán lo posible por cambiar, ya sea sus plataformas políticas, sus candidatos o su forma de hacer política. Es, lo sé, risible.

Esos son, grosso modo, los argumentos con los que discrepo. Y sin embargo sí pienso anular al menos 2 de 3 votos (no es campaña de Nueva Alianza, lo prometo). Desde el punto de vista práctico-legal, anular no tiene efecto alguno. Como decía Araujo en la jornada hace unos días, el sistema electoral mexicano no contempla ningún efecto político o legal en función de los votos nulos; de entrada, no hace la diferencia entre los votos anulados por error o los que prefirieron poner "Superman" o "pendejos todos" de los que critiquen breve y mordazmente a nuestra clase política. Siendo así, las elecciones se llevarán a cabo aún si 99% de los votos son nulos: los partidos políticos lograrán tener sus escaños o sus municipios y se acabó. En ese sentido (otra vez Woldenberg), vale la pena ir a votar "aunque sea resignado", por que de otro modo la elección la harán otros y no uno mismo.
Entonces, ¿votaré por alguien?

No. Sigo pensando que no tengo por qué hincarme ante la clase política y ofrecerles un voto nomás porque es lo único que me queda como ciudadano. Sigo firme en mi posición de que el voto no es más que una de tantas formas de participar en política o en la toma de decisiones (y, aceptémoslo, ninguna es tan inútil como el voto), por lo que al anularlo sí cumplo mi deber ciudadano y, al menos en mi caso, me comprometo a buscar las otras vías (igual de oscuras que el voto) para participar. Los partidos políticos no me convencen, punto. La derecha es, como en todos lados, una aberración. Nuestro centro es tibio y pendejo como en cualquier otro país. Nuestra izquierda es corrupta y tribal. La verdadera izquierda, semi-reformista y semi-radical, no pinta en nuestro panorama político. El PT, con su discurso de izquierda, no deja de ser una creación salinista para restarle votos a la otra izquierda (al bloody PRD); Convergencia es un parásito ideológico que se cuelga de lo que PT y PRD digan; el PSD responde a los intereses de esta clase media-alta alternativa que, en el fondo, no tiene nada de qué preocuparse y copia un ideario europeo de socialdemocracia que, en México, no incluye los puntos centrales: solidaridad social nacional y Estado fuerte, presente, activo y redistributivo (no mariguano abortista).
Yo anularé dos de tres votos (si se mueren de ganas por saber cuál es el que no anularé, se los platico: el PT para diputado federal porque los líderes de la lista plurinominal de mi circunscripción me caen bien) y no creo que esté faltando a mi responsabilidad como ciudadano... quizá sólo estoy dejando que el PRI, el PAN o el PRD ganen las malditas elecciones (aquí será el PRD), pero al menos no me estoy arrodillando ante el mugre sistema electoral que no contempla segundas vueltas, anulación en caso de votos bronca, reelección legislativa...

Les dejo este pequeño video que me enviaron hace un par de días
http://www.youtube.com/watch?v=qp5b-ckI9WI