viernes, 7 de mayo de 2010

Hincarse al ver venir la tormenta y aún así perecer


En lo que va de 2010 los sindicatos y asociaciones civiles griegas han organizado, al menos, tres días de huelga general. Cada una de ellas implicó una pausa inquebrantable en todos los servicios públicos (y por consecuencia también en algunos privados), excepto el mínimo necesario para la asistencia -como los hospitales, por ejemplo. Llamar a huelga nacional es sin duda una tarea titánica, pero más arduo todavía es hacer de ella una realidad. Es banal, pero crítico, porque en países como el nuestro las huelgas generales son casi una ilusión. En cambio, varias veces hemos leído en la prensa que los países europeos conocen las artes secretas del paro organizado y nacional.

Sea como sea, lo que hoy lanzo al ruedo es el caso preciso de Grecia. Advierto con anticipación que de economía yo no sé prácticamente nada, pero intentaré remontar esa carencia para presentarles una breve reflexión sobre el panorama actual: una terrible crisis financiera que amenaza con aplastar a un país clave en el futuro de las finanzas europeas -y quizá mundiales- y sus implicaciones para la población.

Como leímos todos desde 2008, el "principal" problema de la economía mundial fue la hiperactividad con la que se edificaron burbujas imaginarias de crédito y valores financieros. Esa alberca de dinero -¡de mil billones de dólares!- no representaba necesariamente el valor real de los activos y pasivos de la economía del planeta. La especulación se alzó como la mayor fuente de alimentación de esta catastrófica alberca, pero fue evidentemente incapaz de detenerse a tiempo y de evitar la debacle financiera. Cuando se acabaron los créditos privados porque fueron degradados, algunos estados con importantes reservas internas salieron al rescate de sus bancos y los realimentaron con tal de que no se declararan en bancarrota. Otros gobiernos, también con grandes reservas pero con economías endebles, tuvieron que vender parte de éstas para evitar que sus divisas se hundieran (todavía más) frente a un dólar recién fortalecido -sí, México-, operación que no evitó caer 10% en la escala del PIB.

Evidentemente, ese no fue el principal problema. Sin duda habrá que repetir lo ya dicho: el capitalismo como proceso de acumulación de riquezas en el globo es responsable de desigualdades y malos repartos, además de consistir en un modo de producción expuesto a ciclos trágicos (a crisis, pues) de los cuáles nunca se repone completamente. En fin, no será el punto aquí profundizar esa idea. Vámonos a lo que truje.
En Grecia, la crisis financiera destapó una larga lista de pendientes. En primer lugar, siempre desde la óptica de las grandes instituciones financieras mundiales (liberales todas), evidenció un déficit fiscal profundo, lo cual no sólo es malo para el desempeño económico sino que, encima, atenta contra las expectativas económicas de la Unión Europea. Además del déficit presupuestal, la deuda interna de Grecia equivalía a un porcentaje elevadísimo del PIB (creo que superaba fácilmente 100%). Mientras que el déficit presupuestal, según las "recomendaciones" de la Unión Europea no debe ser mayor a 3%, en Grecia éste es de 13.6%. Prácticamente ningún país respeta el límite de 3% (en Francia, por ejemplo, el déficit fiscal es de 7,9%). Pero en Grecia el problema es presentado desde otros enfoques. Para empezar, se acusa a Atenas de permitir gobiernos irresponsables en materias de gasto (demasiado dinero en pensiones y en salarios, demasiado gasto público en general), además de favorecer la corrupción y el clientelismo. En segundo lugar, Grecia está en la mira de las instituciones mundiales crediticias, pues han observado, desde hace unos meses, que Grecia difícilmente paga a tiempo sus deudas. Resultado, la calificación de los bonos de deuda griegos han sido degradados a bonos basura. Eso ha creado, a su vez, un torbellino de miedos y nuevas especulaciones entre los bancos y bolsas europeas. Hay, básicamente, dos cosas en juego. La primera, europea, es salvaguardar la firmeza y el prestigio del Euro. La segunda, la griega, mantener el rumbo económico. Desgraciadamente, en esta segunda prioridad se mantiene marginada la preocupación social.

1) El Euro está pasando por uno de sus peores momentos. Hace muchos años que había mantenido niveles cambiarios muy altos frente al dólar y la libra esterlina, condición que mejoró las importaciones en conjunto de la UE -aunque debilitó un poquitín sus exportaciones. El turismo en Europa no decreció pese a que el Euro llegó a ser realmente prohibitivo (piensen en México: hasta hace unos meses, un Euro se cotizaba en 20 pesos; hoy día está en 16,50 y podría estar más bajo de no ser por la falta de firmeza de nuestra propia moneda que, a la primera oportunidad, pierde fuerza contra el dólar). El caso es que ahora el Euro naufraga. Y para mantener un mínimo de estabilidad monetaria y financiera en la región, los principales países salen al quite. Alemania, el principal de los principales, pasó por un proceso largo de discusión para, al final, consentir en apoyar al Euro (y ante los medios ese énfasis ha sido muy importante: "Nosotros ayudamos al Euro, por lo tanto a Europa, por lo tanto a Alemania y a los alemanes; nada de caridad y condescendencia con Grecia". De los 150 mil millones de euros que Grecia recibirá, una quinta parte viene de Berlín. Honestamente no sé qué proporción sea del resto de la UE, pero no debe ser mucho mayor, pues lo que falta lo pone el Fondo Monetario Internacional.
Y ahí es donde la puerca tuerce el rabo. Para que el Fondo Mercenario (digo, monetario) Infam..Internacional intervenga, para que se haga pasar por una hermana de la caridad, por un ángel guardián, por Superman o cualquier otro héroe de Serie B, "debe" verse en la "penosa necesidad" de exigirle a la víctima (a Grecia) que REAJUSTE todo. Ese es el punto 2)
(Breve paréntesis. Desde la ola neoliberal Thatcher-Reganita a principios de los años ochenta, el FMI se ha divertido jodiendo economías, y permitan que me ponga dogmático y poco analítico. Resulta que en distintas ocasiones el Fondo ha recomendado reajustes estructurales de las finanzas públicas de distintos países para asegurarles préstamos -a intereses bastante injustos- y, por lo tanto, líneas de crédito simpáticas a mediano plazo. El Fondo se basa comúnmente en las calificaciones que instituciones como Goldman Sachs presenta, pero también en estudios propios que, tristemente, obvian olímpicamente condiciones sociales y de bienestar muy importantes. El Fondo suele recomendar recortes del gasto público en sectores tales como educación y salud, pensiones y salarios, infraestructura básica e investigación con el objetivo de ajustar los balances de gasto y deuda. El argumento que siguen es que con números bonitos un país puede negociar más y mejores préstamos -y hundirse en el remolino de deudas que siempre irán in crescendo. México es una víctima recurrente: hoy día tenemos una línea de crédito sana y confiable, pues hemos hecho todo lo posible por caer en picada cada que hay crisis: subir impuestos, subir precio de gasolina, subir precio de tantas cosas. Claro, la gente puede estar muriéndose, pero ¡Tenemos crédito!).

Ahora sí,
2) De forma muy escueta, dividamos el panorama político griego en centro derecha (que gobernó durante los últimos años), centro izquierda (que está a la cabeza del gobierno actual desde hace unos ocho meses con Giorgios Papandreus), derecha nacionalista o extrema derecha y, finalmente, izquierda o izquierda radical. Como en casi todas las democracias actuales, los postulados de los dos partidos más grandes, tendientes al centro, suelen coincidir. Quizá sea más una percepción que una realidad, pero eso no evita la idea subjetiva entre los griegos de que ambos partidos (centro izquierda y centro derecha) han sido profundamente irresponsables durante los últimos años en materia financiera. Si alguien tiene que resolver el asunto, son ellos. Esa unidad entre ambos partidos, repito, quizá sólo en la percepción colectiva, se disolvió recientemente, al punto que cuando el parlamento griego votó (y aceptó) recibir el paquete financiero de la UE y el FMI, el partido de centroizquierda (PASOK) no contó con los votos del centroderecha, quien curiosamente votó en la misma dirección que la izquierda.
Pero, ¿qué implica este famoso plan de rescate financiero? ¿Cuál es realmente el problema? Primero que nada, debemos coincidir en un punto: las finanzas griegas están hechas mierda desde hace un par de años. La crisis fue inclemente, cierto, pero también hay una larga historia de corrupción e irresponsabilidad presupuestaria. Hay algunas características de la economía griega que son quizá poco modernas: la edad de pensión es a los 60 años para las mujeres y 65 para los hombres, llegando incluso a los 45 para algunos burócratas. En corrupción desaparecen uno 750 millones de euros al año y la cantidad de burócratas es tan grande que incluso es incierta (conocemos esas historias en México también). Por distintas razones, Grecia ya no tiene dinero. Bien, aceptemos esa realidad. En seguida, ¿qué proponen las instituciones externas?
El FMI aprovecha la precaria condición de Grecia, su estado de crisis, para arrojarse sobre ella y destrozarla. Es básicamente un procedimiento común: "Hola, me llamo FMI y te puedo prestar muchos millones. Sé que fui creado con objetivos de desarrollo y reducción de inequidades entre los países, pero esos tiempos quedaron atrás y ahora me interesa trabajar como cualquier banco. Te prestaré entonces tantos millones pero con condiciones lapidarias y, además, te exigiré que remodeles a mi gusto tu sistema financiero y monetario. ¿Injerencia en tu soberanía económica? Puede ser, pero te garantizo que no tienes opción". Consecuencia, el partido en el poder se ve obligado, si seguimos su propia argumentación, a aceptar los dineros del Fondo y de la Unión Europea, a sabiendas que NO están trabajando como supuestamente deben hacerlo, sino que aprisionan a Atenas con altísimas tasas de interés -sólo por poner un ejemplo, de los 150 mil millones de euros que prestarán ahora, 9 mil millones tienen que volver en un mes, y eso es sólo ¡intereses!.

¿Qué implica el plan de reajuste? (Según lo que leí en Le Monde)
Intentemos hacer una lista.
-Eliminar lo que en México conocemos como aguinaldo y, además, suprimir el 13° mes de salario en la jubilación -momento en el que la pensión es menor al salario convencional, pues ya sufrió una rebaja de 16%.
-Incrementar el IVA a 23%. Someter la gasolina a un impuesto extra de 10%, tasar tabaco y alcohol.
-(Esta me parece muy grave) Eliminar la ley que prohibía a las empresas privadas despedir a más de 2% de su fuerza laboral en un periodo dado (generalmente un mes). Significa que si una empresa quiere, podrá expulsar a 25% de sus empleados.

El plan de reajuste mina las facultades del estado griego para garantizar un mínimo de empleo y seguridad social (pensiones) a su gente. Además, el Estado reducirá gastos en tantísimos sectores como le será posible MENOS en defensa. Y esto es algo impresionante: el FMI y la UE no exigieron en ningún momento que el ejército griego fuese sangrado, situación crítica si consideramos que de todos los países europeos de la OTAN, Grecia es el quemayor porcentaje del PIB destina a defensa.
Además, el FMI no insistió en un impuesto extra a los más ricos o a las empresas privadas cuyas ganancias se cuentan en millones de euros.

Y claro, la población salió a manifestarse. Aunque una parte de la opinión consideraba que el gobierno estaba maniatado y que, si no tenía un centavo en las arcas no podría hacer nada, gran parte de la población coincide en que este plan de reajuste es una nueva prisión para Grecia. Se trata de un acuerdo que hundirá al país en una mayor espiral de deudas.
La gente salió a las calles. Hubo paros generales, manifestaciones pacíficas, escenarios de violencia, tres muertos, marchas del silencio... por todos lados y de muchas maneras la gente criticó la decisión de su gobierno. Adiós a la soberanía fiscal, adiós a una cierta calidad de los servicios y garantías públicos.

La crítica quizá no sea únicamente dirigida al gobierno. Si es cierto que no tenían opción porque las arcas estaban en ceros y ya no quedaba tiempo para reformar independientemente el sistema fiscal y demás, entonces se entiende que hayan aceptado el pacto. Pero estamos hablando de un pacto que olvida los mayores impuestos a los ricos, a las grandes empresas y a los bancos. Es un pacto que no tiene propuestas alternativas para la continuidad de servicios públicos. Es un programa de reajuste que quiere tener números presentables en la macroeconomía pero que no es capaz de garantizar éxito a nivel micro.
Podemos acusar al gobierno griego por aceptar tremenda carga. Pero también debemos ser críticos contra las instituciones financieras que, sin escrúpulo alguno, formalizaron tal plan de reajuste pasándose por el arco del triunfo sus responsabilidades iniciales. ¿Por qué actúan tal cual como casas financieras y no como organismos de fomento al desarrollo?
La herencia del consenso de Washington persiste. Y lo peor es que la gran crisis mundial de 2008, de la que intentamos salir, no pareció servir de lección. ¿Se repetirán infinitamente los mismos errores? ¿De verdad no hay remedio contra la peste neoliberal de nuestros tiempos? ¿Dónde están Keynes y Marx cuando se les necesita?

domingo, 2 de mayo de 2010

Primero de Mayo en Berlín





Todo salió bien, incluso como previsto. Cada año las organizaciones socialistas, comunistas, autonomistas, antifascistas y anarquistas se manifiestan en Berlín, el 1ero de mayo, exigiendo un cambio radical del sistema económico internacional capitalista. Algunas reivindicaciones paralelas, como el autogobierno en Kreuzberg (barrio berlinés que es siempre el escenario principal de esta marcha) o la prohibición de partidos y organizaciones neo-nazis, acompañan la gran manifestación. Por otro lado, Kreuzberg se vista de fiesta ese mismo día, y todo ello por diferentes razones que aquí van.

Durante la época del bloqueo total de Berlín por los soviéticos en 1947, tiempo durante el cuál los gringos y británicos organizaron el famoso puente aéreo que proveió de bienes a Berlín del Oeste, Kreuzberg quedó relegado como vieja barriada obrera y recibió relativamente poca atención. Resulta que Kreuzberg, aunque siempre fue Berlín del Oeste, está geográficamente "apeninsulado" en Berlín del Este. Por tres de sus cuatro bordes estaba rodeado por el Muro. Su población, siempre obrera antes y durante la Segunda Guerra, fue rápidamente mezclándose con las nuevas olas de inmigrantes que arribaron a Berlín a partir de 1960. Turcos en su mayoría, pero también ex.yugoslavos, griegos, búlgaros, polacos y, poco a poco, árabes y rusos.
Kreuzberg, desde entonces, es un barrio multicultural, "pobre" y dinámico. Es hogar también de viejos "sesentayochistas" y hippies trasnochados, así como de intelectuales radicales (a izquierda, claro), estudiantes comprometidos y artistas alternativo-pedantes.
Ese cóctel es explosivo. Todos los años se organiza una gran marcha que exige un cambio total de los valores y preconizaciones económicas. Una buena parte del grupo está genuinamente compuesta por gente a la izquierda, digamos que en su mayoría politizada. Y no me refiero a esa izquierda que no es izquierda porque está muy al centro o muy poco comprometida (la socialdemocracia de hoy), ni tampoco a esa que no lo es porque se quedó en el viaje equivocado (los estalinistas dictatoriales, poco marxistas y nada sensatos). Me refiero a esa izquierda más o menos comprometida y sincera. Socialistas, demócratas sociales (de antaño, i.e, no de los partidos políticos de hoy), anarcosindicalistas y uno que otro grupo idealista de antifascistas.
Bien, pues todos ellos destacan por una participación pacífica y coherente. No al capitalismo, no vamos a dejar tampoco que se privaticen (vendan) los edificios de la zona y sus departamentos; exigencias de trabajo justo para todos y en todos lados, fin al neocolonialismo de las transnacionales, fin al experimento financiero capitalista que dio origen a la crisis... Por todos lados llegan exigencias y demandas profundas contra un sistema que todos sabemos cuánto ha fallado.
Lo "radical" de la protesta lo encabezan pequeños grupos anarquistas con pretensiones de guerrilla urbana. Su exigencia número uno es poner fin al uso del poder por parte del Estado mediante la policía, ergo, su blanco principal es ésta. El ataque nunca es paritario (los polis van armados, la gente no), y es más bien una breve escaramuza que se prolonga en la medida en que no haya heridos graves: si llegase a haber policías gravemente heridos, o muertos, todo terminaría en un santiamén, quizá con mucha violencia de por medio.


Esto fue lo que pasó ayer.


Todo comenzó mucho más temprano que de costumbre pues, por primera vez desde 2004, los grupos neonazis organizaron una manifestación en el norte de la ciudad.
El punto de reunión, a las nueve de la mañana, al que confluyeron los distintos grupos antifascistas y ciudadanos de a pie, fue un alegre andén de metro. Ahí llegué yo puntual para hacerle frente a la incontestable realidad: a casi ningún estudiante de intercambio en Berlín le interesa bloquear nazis. Ahí nos repartieron información más o menos precisa sobre la ruta que pensaban seguir los neofascistas y de los puntos de bloqueo planeados. Fue interesante constatar cómo la organización de una marcha en Berlín es tan sencilla y a la vez precisa. Nada de grandes ladridos desde alguna tarima para convocar a los acarreados: más bien, familias, jóvenes y hasta gente mayor que confluyen por voluntad propia. Tomé solo el metro (aunque solo es un decir, pues había unas cuatrocientas personas conmigo que iban a la manifestación) hasta la estación en cuestión. Ahí encontré al buen Nicolás, canadiense políglota y estudiante de intercambio, igual que yo, que junto con algunas chicas francesas que luego nos alcanzaron confirman la excepción a la regla antes mencionada.Pronto se dividió la marcha en distintos grupos de tal suerte que pudiésemos todos intentar bloquear, desde puntos distintos, la marcha nazi. Antes de continuar, habrá que hacer un breve paréntesis. Es cierto que aquí en Alemania la gente se refiere indistintamente a los grupos de extrema derecha como nazis, neonazis o fascistas, pero hay que precisar un par de cosas.
1) La Constitución alemana prohíbe el uso de símbolos y eslóganes de la época nazi y, por lo tanto, es ilegal manifestarse por las calles con esvásticas, cruces gamadas o demás símbolos hitlerianos. Sin embargo, las nuevas organizaciones de extrema derecha, con nuevas banderas y nuevos nombres, tienen igual derecho a manifestarse como cualquier otro grupo social o político. Su demanda principal, utilizando también el primero de mayo, es el respeto al "trabajo alemán", lo que significa sin mayores rodeos que pugnan por leyes antiinmigrantes, por diferenciaciones estrictas entre alemanes y extranjeros y por un estado de excepción que aisle a los migrantes. Son grupos tremendamente intolerantes y violentos, pues en distintas ocasiones agreden a jóvenes de origen extranjero, a punks y a gente que se vea más bien de izquierda.
2) Hay un debate ético que se impone. ¿Es correcto entonces permitir manifestaciones de estos grupos? Basándonos en la democracia alemana, sí. Es importante que todo grupo social tenga derecho a manifestarse y expresarse, y eso no tiene vuelta de hoja. Lo que sin duda queda en suspenso es determinar qué derecho tienen otros grupos sociales para intentar bloquear una manifestación. Ahí es donde la puerca tuerce el rabo. Por un lado, la derecha argumenta que no tenemos ningún derecho en bloquear una manifestación de los radicales porque no están siendo violentos, y que si en todo caso llegasen a serlo, entonces la policía intervendría. Sin embargo, su propia organización política y social es violenta, aunque sea de manera pasiva. Son intolerantes e irrespetuosos frente a extranjeros y frente a grupos de izquierda. La izquierda reclama el derecho a bloquearlos justamente por que sus demandas son violentas, aún si la forma de exigirlas no lo sea (al menos en el caso de la manifestación).

Bien. Recién dividido nuestro grupo en dos distintos, emprendimos la marcha hacia donde eventualmente teníamos que organizar un primer bloqueo. Corrimos un poco para intentar llegar antes de la policía que ya bloqueaba todas las entradas a la avenida por la cual se manifestarían los nazis. Debimos, por lo tanto, hacer un primer rodeo de un par de cuadras (en lugar de caminar directamente por la avenida en cuestión) hasta llegar a una avenida con camellón que desembocaba en la que usarían los manifestantes neonazis. Nuestro grupo era variopinto: familias, ancianos e incluso un par de políticos del partido de izquierdas (Die Linke). La mayoría, sin embargo, éramos jóvenes de entre 15 y 30 años, muchos vestidos de negro y con intensiones de presión/resistencia un poco más rudas que las de una simple marcha. Así pues, en ese primer punto improvisamos en dos segundos una barricada minúscula con rejas que originalmente servían a la restauración de un edificio cercano. Algún imbécil prendió fuego a un poco de basura y se aseguró de que fuera una flama grande y constante. Otros corrieron a provocar con palabras a los policías para obligarlos a correr hacia la "barricada". Éstos respondieron y lograron empujar al suelo a un par de individuos más bien despistados (los que habían provocado o puesto fuego fueron más veloces en la retirada). Ese tipo de operaciones o "escaramuzas" se repitió varias veces a lo largo de la mañana.
El grupo debió seguir buscando por otras calles la manera de llegar a la mentada avenida y bloquearla. Sin embargo, pronto fue evidente que la mejor táctica sería hacer plantones relativamente amenazantes en los linderos de esa avenida para que los policías se vieran obligados a bloquearla, evitando cualquier enfrentamiento de nuestra parte contra los nazis. Así, cada que íbamos corriendo por las callejuelas que podían conducirnos a la avenida de los nazis íbamos forzando bloqueos por parte de la policía, lo que impidió, al final de cuentas, que los nazis llegaran lejos.
En concreto y para no hacerles el cuento largo, después de algunos momentos de actividad que se alternaban con pausas aburridísimas e incertidumbres babosas, el grupo se asentó en el cruce de dos grandes calles donde nos encontramos con muchos otros grupos. Ahí, unas dos mil personas impedíamos que policías o nazis intentaran forzar la marcha. Hubo música y las panaderías y demás tiendas del cruce hicieron su agosto. Pronto fue casi verbena popular y confluyeron los vecinos de la zona, lo cuál pronto diluyó el color negro predominante de los manifestantes originales. Eso fue como a las 11.30 am. Entre esa hora y las 14.30 estuvimos esperando a que llegara más información. Finalmente supimos que los otros bloqueos habían sido igual de exitosos que el nuestro y que la policía se había visto obligada a poner fin a la marcha de los nazis. En total eramos 10,000 en los tres o cuatro distintos bloqueos... y los nazis nunca fueron más de 600. Yo nunca vi uno sólo. Cuando vi las fotos esta mañana en internet descubrí que los nazis marcharon siempre rodeados y vigilados por la policía. Queda la pregunta: ¿por qué chingados la policía los protege desde el principio? Quizá es tan sencillo como porque son enorme minoría y temen que de veras les caiga encima una marabunta.

Todo eso fue medio excepcional. Lo que cada año siempre sucede, en el famoso Kreuzberg, empieza más tarde.
Nosotros fuimos ahí por ahí de las 15 horas y aprovechamos de la fiesta (en su mayoría turca) que se organiza en el barrio. Muchas calles quedan peatonales y hay vendimia de todo tipo de comida turco-berlinesa (muy buena), cervezas y música para todos los gustos. Nos fuimos a aplastar a un pequeño jardín cerca de donde la comunidad kurda bailaba al ritmo de la música de un kurdo retefamoso (para ellos; yo ni idea tenía de quién era). Ver la forma en que la comunidad turca se organiza y comporta en Berlín me ha provocado muchas reflexiones y comparaciones con los migrantes mexicanos en EU. Eso ya será materia de post posterior.
En esa farra callejera comimos y bebimos, importante preludio a la mística marcha.
Esta vez 20,000 personas manifestamos por las razones que les mencionaba arriba. Los métodos son iguales que en todos lados: pancartas, banderas, insignias, gritos al estilo "alerta!, alerta!, antifascista!" y demandas más concretas en contra del capitalismo. No fue una marcha larga: en una hora habíamos terminado y poco a poco una buena parte de la gente se fue dispersando. Seguimos, un poco por curiosidad y un poco por distracción, a los grupos anarquistas. Ahí es donde la cosa se pone más caliente. Estábamos todos a la espera en un pequeño parque triangular, bordeado siempre por edificios. En su parte sur, por donde llegó la manifestación original, pasaba una calle perpendicular. Al norte, una sola pequeña salida daba a otra calle y a un segundo parque amurallado. Esa pequeña desembocadura fue el primer escenario de la violencia. Grupos anarquistas y autonomistas encararon a unos policías que no querían dejarlos pasar más allá de esa callejuela. Pronto hubo empujones y de volada comenzaron a sonar las botellas estallándose en el suelo o en los escudos y cascos de los polis. Repliegue total de fuerza: unos cincuenta policías corretearon, en etapas, a los ahí presentes. Varias veces corrían y regresaban contentándose con golpear a uno o dos de los manifestantes. Cada vez regresaban los anarcos y volvían a lanzar botellas y petardos.
Nosotros no nos refugiamos ni nos involucramos. En algún momento estaba yo un poquitín expuesto y me empujó un policía, pero por ningún motivo iba yo a ser llevado por estos sujetos a los separos. Por nuestra parte, después de este enfrentamiento más o menos violento, en el que algunos salieron sangrados y otros de plano no volvieron porque se los llevó la tira, esperamos a que se replegaran los anarcos de nuevo hacia el sur. Poco a poco, como una avanzada militar que va ganando terreno, los policías ocuparon la plaza, se aseguraron que no quedara ningún individuo violento, y se fueron a perseguir a los anarcos más al sur, allá donde la lucha siguió algunas horas pero yo ya no me enteré de los detalles.



Yo pude haber tomado esa foto... pero no llevaba cámara. Vi a ese sujeto por atrás y luego cómo lo atrapaban y se lo llevaban.

En esta plaza nos quedamos aprovechando que los cafés de ésta sacaron a la ventana bocinas, invitaron a un DJ y armaron la fiesta en la calle. Al principio fue chistoso pues la gente se ponía a bailar sin mayores reparos mientras todavía pasaban policías por la plaza. Después, sin más, la plaza fue una sola fiesta. De vez en cuando pasaba algún policía en camino al reagrupamiento con los suyos, pero nada más.
Yo me fui temprano (como a las once de la noche), pues llevaba ya como 14 horas de pie (quizá con una o dos de pausa) y también varias en marcha o carrera. Cuando le caí hacia la estación de metro más cercana descubrí que la manifestación y su consiguiente episodio de violencia había pasado casi desapercibido por la mayoría de los presentes. La calle principal que daba al metro estaba repleta de gente festejando no sé qué. Todos los bares a reventar, todos con música en las ventanas para los que preferían beber afuera. Era la continuación del Mai Fest que empezó como una verbena callejera y terminó en algo parecido al cervantino.
El terreno de batalla quedó atrás. Allá estaban las botellas rotas, los intentos de barricada y los dos o tres botes de basura incendiados. Allá seguían los polis apaleando gente desarmada. Pero la gran mayoría de Kreuzberg estaba de fiesta.


A partir de las nueve de la noche había que ir buscando los lugares de enfrentamiento. Este fue el último que vi en el que incendiaron los botes de basura.

Las posibles reflexiones, en breve.
1) Resulta que ha sido uno de los 1eros de mayo menos violento. Relativamente poca pelea y pocos presos. Los polis, un chingo, no armaron taaanto desmadre. Eso yo no lo puedo comparar pues no he estado ahí antes, pero sí puedo creer que con respecto a lo que me han contado de ediciones anteriores, esto estuvo leve.
2) ¿Por qué siempre hay tantos policías en las manifestaciones? Las respuestas son quizá obvias: porque nadie confía en la acción colectiva; porque las masas son peligrosas; porque se trata de gente de izquierda; porque dentro del grueso de la marcha hay gente con intensiones medio gruesas, como lanzar botellas, cócteles molotov y demás. Sí, lo sé. Sin embargo, no deja de ser criticable. Los policías van vestidos como verdaderos robocops con armaduras de plástico, guantes duros y cascos. Llevan armas y gases lacrimógenos. ¿Están ahí para garantizar la seguridad de alguien o algunos o están ahí para amenazar e intimidar? ¿Qué pasaría si en una manifestación que inicia siendo pacífica no se presentara un sólo policía? ¿Habría igual violencia? ¿Contra quién se dirigiría?
3) La cuestión evidente que nos patea a todos los idealistas. Las marchas contra el capitalismo sirven de nada. Cualquier banquero, empresario o lo que sea que vea una manifestación que exige el fin del capitalismo reiría. Y no por los argumentos gastados de "la gente lleva tenis adidas" o porque van bebiendo "jugos en envases tetrapack que son un monopolio", sino porque evidentemente no es con una marcha de 20,000 personas que se va a lograr algo. Si estamos conscientes de ello, ¿sirve de algo incendiar patrullas? ¿Entonces cómo le hacemos?

miércoles, 28 de abril de 2010

El gol del honor

Sé que hay quizá cosas más importantes que decir ahora: podría estar escribiendo sobre la ley anti-inmigrantes de Arizona o la fatal crisis política belga (otra vez). También podría relatarles alguna experiencia germana reciente -pero no será así.
Tan sólo porque tengo poco tiempo y porque me parece que incluso al enemigo hay que aplaudirle sus aciertos, reflexionaré en breve sobre la nueva restricción legal/jurídica que el Senado mexicano le aplicó ayer al ejército. Vaya, un gol a favor.
Desde el siglo XIX el presidente de México tiene la facultad de convocar a las fuerzas armadas para proteger la seguridad e integridad del país. Una cláusula constitucional así parece muy lógica y comprensible, sin embargo es de lo más confusa. ¿Qué afecta a la soberanía del Estado? ¿Guerras, intervensiones, conquistas... Narcos, guerrillas, movimientos sociales, manifestaciones? ¿Lo ven? No queda nada claro cuáles son los ámbitos en los que las fuerzas armadas pueden intervenir.
Afortunadamente, eso cambió recién ayer. Prácticamente por unanimidad, el Senado aceptó modificar las particularidades de la Constitución que hacen referencia al "uso" del ejército. Ahora queda explícito que el Presidente NO puede acudir a las fuerzas armadas para control, represión o disuasión de movimientos sociales, organizaciones civiles, manifestaciones pacíficas y demás.
Para efectos de esta nueva aclaración constitucional, es muy importante que diferenciemos enetre movimientos sociales y crimen organizado, y esto por dos razones:
1. La nueva ley (si queremos llamarla así) no excluye la participación del ejército contra la fatídica guerra contra el Narco. Es quizá baladí, pero en el contexto nacional sigue siendo claro que el Narco y en general todo el crimen organizado es una amenaza nacional. Yo todavía no estoy seguro de que sea una amenaza al Estado y tampoco pienso que sea exclusivamente una amenaza a la sociedad. Por eso, "amenaza nacional" me parece más justo (aunque quizá ambiguo). En suma, los políticos reconocen que el ejército seguirá implicado en la lucha contra el narco AUNQUE han reconocido también que hay que delimitar con precisión sus funciones. Por ejemplo, la necesidad de controlar el rol militar en actividades de caracter policíaco.
2. Otra razón se deriva del aspecto "humano" de esta ley. Ahora queda estipulado -o al menos queda abierto el camino para- que los militares que en sus operaciones contra en narco/crimen org. atenten contra civiles (contra sus derechos humanos o contra su persona) serán/sean juzgados por tribunales civiles y no castrant...castrenses. Importante porque, aunque no le quita el maldito fuero a los milicos (y eso es algo por lo que se peleó Pablo Gómez), permitirá que en casos específicos los militares rindan cuentas como debe ser.

Me parece que es un gran acierto, entre otras tantas razones, porque el gobierno mexicano debe comenzar a reflexionar sobre qué hará después: independientemente de que "gane" la "guerra" contra el narco o no, debe quedar claro -creo- que el ejército NO puede quedarse en las calles o movilizado como está. El enorme riesgo es que la historia ha demostrado -y no sólo en México- que un ejército recién movilizado se muestra férreamente renuente a su re encuartelamiento. A Calles y a Cárdenas les costó mucho trabajo (aunque ahora se cuente casi como anécdota).
En concreto, es importante preveer qué hacer con los milicos (y pronto). No se quedarán en las calles de las ciudades fronterizas y no podrán seguir realizando funciones policíacas. Eso sería lo ideal.


Sea como sea, el Sub-comandante Marcos ya dijo hace mucho tiempo de qué se trata. "El mayor objetivo de todo ejército, la razón por la que con más fuerza luche, debería ser su propia desaparición".

viernes, 9 de abril de 2010

Partamos de nuevo

Poco antes de que la revolución cubana cumpliese una década, uno de sus protagonistas elementales, el Che, murió asesinado en Bolivia. Doscientas mil teorías trágicas y estúpidas apuntan a Fidel Castro como responsable. Qué aberración. Sin embargo, no fue casual que el Che estuviese en ese entonces en Bolivia y no sentado en algún cómodo despacho de algún ministerio en la Habana. Ernesto Guevara y Fidel Castro ya habían discutido de manera profunda y divergente acerca de los temas fundamentales de la Revolución, de sus objetivos y sus resultados hasta entonces obtenidos.
Nunca se ha explotado demasiado la fractura entre ambos personajes como veta para minar con más críticas al régimen castrista. Quizá porque no ha sido necesario -porque quizá no sea cierto que hubo tanta tensión entre ambos-, pero quizá también porque ha sido perfectamente opacada por tantos otros episodios de discordia entre prominentes figuras cubanas.
Me explico. Muchísimos ex-revolucionarios han tomado la vía de la oposición democrática, la del conformismo consumista estadunidense, la del radicalismo derechista de Miami o la de la crítica endeble pero constante desde dentro. De entre esas cuatro vías generales, la segunda y la tercera son deleznables, excepto quizá en el caso de sujetos como Carlos A. Montaner y otros disidentes que se vieron en la penosa necesidad de huir de Cuba porque su pellejo corría peligro. Son deleznables porque han abrazado incondicionalmente a otra dictadura, la del capital (y no me quiero ver dogmático: aceptemos que es una dictadura, quizá más suave y más llevadera que la de los Castro, pero dictadura a fin de cuentas). Lo rescatable es que algunos han mantenido posiciones críticas balanceadas y ciertamente fundamentadas. A lo que voy es que ha habido muchos (y quizá hay cada vez más, o al menos salen con mayor sencillez a la luz) casos de personajes cubanos que critican con amplio fundamento a los Castro. Incluso desde dentro, si bien siempre de manera atemperada, individuos como Pablo Milanés se han mantenido a distancia del proyecto cien por ciento fidelista. ¿Las razones? No debemos enumerarlas, pues son por todos sabidas. Digamos tan sólo que en Cuba, desgraciadamente, las cosas no van tan bien como insisten los Castro. Y lo importante, me parece, es que ese tipo de inconsistencias sean reveladas por la gente que está dentro y que es cercana a lo que de veras sucede en la isla. No podemos confiar de las visiones externas que son también muy tajantes siempre por sus fundamentos anticastristas y antiizquierdistas. La Revolución Cubana sí ha cumplido y ha logrado mucho, de eso no debe quedarnos la menor duda. Que sea exactamente el modelo más adecuado para seguir adelante es un punto que, sin duda, debemos discutir.

Hoy leía en El País un texto que me pareció interesante. Resulta que Silvio Rodríguez y Carlos A. Montaner se han carteado recientemente de manera algo cruda pero siempre cordial y han discutido viejos tabúes y viejas cuentas pendientes de la historia reciente en Cuba. Hace ya algunos días Sivio R. externó cierta preocupación por el rumbo que sigue la Isla, entre otras cosas a raíz de la muerte de Zapata, preso político del régimen que hizo una maratónica huegla de hambre y falleció. Que gente como Zapata o Montaner (o la hermana incómoda y pérfida de los Castro que vive en EU) critiquen al régimen parece normal y hasta importante (bueno, lo de la señora Castro es más bien molesto y trágico, sobre todo porque carece de argumento lógico alguno). Pero que gente como Rodríguez y Milanés comiencen a hacerlo, aunque sea tímida y lentamente, debería llamarnos más la atención. Grosso Modo, hay dos formas de verlo. La primera es que no sean más que un par de oportunistas que, al ver llegar el fin biológico de los Castro quieran, ahora sí, erguirse como paladines de la democracia que se viene en Cuba. Me parece que no va por ahí (y si así fuera, quemo mis discos). Ciertamente habrá muchos que así actuarán, gente que ahora se dice incondicional y que en un par de años o cuando todo cambie (porque todo va a cambiar, creo) darán la vuelta más ojete y maricona de sus vidas.
La segunda opción es que esta gente empiece a evidenciar esos puntos fatídicos del sistema político cubano de hoy con el interés claro de defender un modelo socialista, no de derribarlo. Eso sería, sin duda, lo ideal, porque si Cuba siguiese un camino similar al de otros países comunistas, como Rusia o Ucrania, por ejemplo, perdería de la noche a la mañana su excelente sistema educativo, su infraestructura para salud e investigación y su virtud cultural y hasta deportiva. Una crítica desde adentro pero consciente de los enormes logros de los últimos 51 años de gobierno en Cuba puede ser esencial incluso para cambiar el rumbo del proyecto socialista, pero nunca para aniquilarlo.
Quizá tendrán razón quienes digan que es ya muy tarde para rectificar el rumbo. Lo dirán basándose en argumento económicos complicados o en realidades geopolíticas que no podemos obviar (aunque nos gustaría). Sin embargo, no voy a desistir en mi intento por justificar porqué un modelo de sociedad socialista (y reitero que es sociedad y no gobierno, al menos en el caso cubano) sigue siendo la opción adecuada.
Seamos francos: pocas sociedades en el Mundo son tan variopintas y pacíficas como la cubana. Es triste, sí, que haya una fachada aterradora de prostitución y miseria cuando uno como turista se pasea en el Malecón de La Habana. Pero no podemos olvidar que los niveles de alimentación (ni digamos salud y educación) son bastante buenos para un país pobre como Cuba. Entre otras razones, me parece que esto sigue explicándose por el compromiso social que tienen los cubanos. Es una especie de conciencia colectiva de que, pase lo que pase, están juntos en el mismo barco.
Otro argumento es el del ejemplo latinoamericano (aunque quizá cae ya en desuso). La sociedad cubana sí vive en una dimensión más o menos socialista (bueno, vivía hasta los noventas; ahora las desigualdades no paran de crecer, desgraciadamente) que difiere radicalmente del desastre de desigualdad e injusticia en el que está sumido el resto del continente. La Venezuela de Chávez ha tenido muchos problemas para acercarse a ese problema; los modelos económicos y sociales de México, Chile o Colombia no dejan de ser extremadamente inequitativos y desbalanceados. El ejemplo Cubano sigue siendo el de una población multiétnica relativamente pacífica y fraternal.

El modelo comunista cubano fracasa económicamente, eso parece ser una idea compartida. Sin embargo, no hay razón para pensar que está sufriendo más que cualquier otro sistema económico en cualquier otro país de características similares: si el socialismo se implementó confiando en expectativas elevadísimas, entonces sus detractores explotan ese defecto para decir que, en todo momento, es fallido. Por su parte, el capitalismo dejó hace tiempo de hacerse esas ideas fabulosas y ahora es más cínico: pobreza habrá siempre y desigualdad también. El nivel de ingreso cubano per cápita no es más bajo que el de la media latinoamericana y su índice de desarrollo humano es más alto que en la mayoría de los países del continente.
Reconozco que sin duda lo peor ha sucedido en los últimos años, tiempo durante el cuál sí ha comenzado a desmoronarse la ilusión económica cubana. Pese a ello, quisiera seguir cuestionando la idea de que lo que necesita la isla es un giro al "capitalismo democrático" para salvarse del atraso y la pobreza. ¿Cuántos países del continente han salido de la pobreza gracias a un sistema así?..... Ya decía yo. De todos modos, Cuba deberá demostrar que, en todo caso, su sistema político puede democratizarse sin recurrir a sangrías librecambistas. Si no lo hace, la experiencia rusa y ex-comunista en general rondará como fantasma con sus mismos graves errores y sus catástrofes sociales.

martes, 23 de marzo de 2010

México desde lejos

Siempre es enriquecedor conocer las opiniones que los extranjeros tienen sobre nuestro país. La prensa, la televisión o el internet dedican, esporádicamente, espacios a México y analizan (aunque mejor dicho digieren para un público poco familiarizado con nuestro país) temas varios, principalmente la violencia y la próxima cumbre sobre ecología y Medio Ambiente en la Ciudad de México.


¿Bien? Sin duda la respuesta es contradictoria. Por un lado, da gusto ver la palabra "Mexiko" en los medios de comunicación alemanes; por el otro, es triste que siempre venga acompañado de ideas tales como violencia, drogas, inseguridad, inestabilidad, muertos. Sumado a ello, otra situación poco amable es que se habla menos de México que de países con importancia relativa menor en términos económicos y/o poblacionales –aunque quizá no política- como Venezuela, Irán, Egipto o Israel. Lo cierto es que al final resulta desagradable y triste ver a México bajo esas descripciones, sobre todo porque no sólo es la prensa, sino la población en general. Ya me he topado con cosas del estilo: “¿¡Vienes de México?! Uórale, ¿y no te tocan muchos balazos?; ¿¡Del DF dices?! Mierda, sí debe estar cabrón vivir ahí!; ¿Cuántos muertos dices que hay por día? ¿150?”.

Y sí, eso es quizá triste y molesto; hay que explicar que la violencia desproporcionada se limita al norte (que no es ningún consuelo, pero bueno) y que la vida en el DF no es peor que en cualquier otra metrópolis (incluso podría ser peor). Los medios de comunicación exageran un poco y “mienten”, es decir sólo dicen un poco de verdad. Claro que hay amarillismo y opacidad respecto a lo que sucede en México que podría ser importante y hasta interesante y bonito. Ni modo, qué le vamos a hacer. La cosa es así siempre y en todos lados (también en México escuchamos puras cosas horribles de China, de Venezuela o de Ucrania). Pero, haciendo un balance, lo triste se contrapesa con lo ridículo.

Sí. Lo ridículo es lo que, afortunadamente, no sale en los periódicos de acá. Lo ridículo es lo que alcanzo a leer de vez en cuando en los sitios de los periódicos mexicanos. Lo ridículo es meterse en los medios mexicanos y enterarse de la política del momento, de las discusiones vacías y las alianzas corruptas en las esferas de la política. Y ya sé que sonaré muy ingenuo si digo que eso no lo sabía ya. Claro que los sé desde hace tiempo y claro que me doy cuenta de ello cuando leo periódicos estando en México. Es incluso posible que no esté sucediendo nada peor de lo que ha sucedido durante décadas en nuestro bello país. Simplemente, resulta intrigante y particularmente castrante que, al no estar “de lleno” en la grilla del momento en México, mis pequeñas ideas actuales son quizá más sencillas, burdas e inexactas que en otra ocasión. Les presento, a manera de ejercicio y esperando cierta retroalimentación de su parte, lo que entiendo que está pasando de manera muy general.

1) La economía sigue del carajo pero el objetivo principal es hacernos creer que eso no es cierto. Un par de meses después de haber estado en la debacle total, el gobierno nos anuncia con pompa que estamos en un cuasimilagro de recuperación meteórica. ¿Sí? Híjole. Aún creciendo 4%, necesitaremos 2.5 años para alcanzar en nivel de mediados de 2008 (porque desde entonces la economía decreció 10.6%). Eso significa que, para mediados de 2012, estaremos como cuatro años antes. Qué bonito. A eso tenemos que agregarle la inflación, el crecimiento poblacional y el problema del desempleo galopante (curiosamente, todas las estadísticas que presenta el gobierno “olvidan” la población que recién se convierte en económicamente activa y la bola de estudihambres de universidad que, al terminar, buscan trabajo y no lo encuentran… o como dicen en Yucatán, lo buscan, lo buscan y no lo buscan).

2) Mister Obama encolerizase. La violencia está en su máximo (único récord que México rompe día con día) y se llevaron entre las patas dos o tres empleados de la diplomacia estadunidense en Ciudad Juárez. Craso error .Ahora tendremos al FBI acá (¿¡más?!) investigando o “cooperando para mantener el orden”. Sé que es una simplificación, pero entiendo que estamos quedando muy mal ante EU, y que si al principio Washington apoyaba la política antinarco de Calderón, ahora tendrá que dar un jalón de orejas y, muy a nuestro pesar –aunque quizá debamos admitir que con ciertos resultados positivos en el corto plazo-, intervenir con más enjundia en lo que hacemos en México.

3) Por su parte, el circo legislativo no deja de repetirse insaciablemente. No es ninguna novedad que hay mancuernas PRI-PAN y me parece estúpido intentar defender la “pureza y la independencia” de cada partido con respecto al otro. Tampoco quiero caer en el otro extremo, aquél que acusa de todos nuestros problemas a la mafia PRIAN. Sea como sea, desde aquí alcanzo a ver otra vez una predisposición priísta al acomodo con el PAN (aunque hoy quizá ese acomodo se llame “jaque mate”), lo que le permite a este último seguir marginando a la izquierda (si es que nos queda una).

4) Las elecciones más cercanas serán en estados muy importantes del cuadrilátero político mexicano. Edomex y Veracruz nos mostrarán una vez más porqué sus dinámicas políticas son tan importantes para la política nacional. Fidel Herrera, desde mi humilde óptica, fue muy pendejo al creer que, en términos de capital político, bastaba con afianzarse en su estado; según entiendo, el hombre tiene muy poco apoyo fuera de Veracruz. El hombre será todo lo pez gordo que quiera en el Golfo, pero me temo que a partir de 2011 hablaremos poco de él. Leía aquí (y agradezco la nota de Jaime, colega colmeca) que el señor Duarte de Ochoa tiene luz verde para las próximas elecciones y para confirmar que el nuevo fantasma que recorre a México tiene poco de nuevo y mucho de fantasma: se llama simplemente PRI. Enrique Peña Nieto me cae muy mal. Me parece un chamaco apestoso, completamente imberbe en política y totalmente desconectado de la realidad nacional. Sin embargo, es el maldito “gallo” de la cúpula priísta y, por consiguiente, es muy posible que debamos aguantarlo de aquí al 2018. No es de extrañar que haya movimientos en su contra. Lo que es patético es que uno de ellos sea una alianza PRI-PRD. No es la primera vez que sucede, pero sea como sea confirmará lo que también sabemos desde hace tiempo y que los tibios nomás no quieren aceptar: Jesús Ortega es completamente incapaz de dirigir un partido y, lo peor, no tiene un solo pelo de izquierdista. Triste, de veras, que el PRD –ya en franca caída libre- se precipite hacia un nuevo barranco.

En suma, puras apreciaciones desde lejos. Me gustaría leer algo más en serio sobre lo que está pasando. Por ejemplo, no me he dado el tiempo para ver qué onda con la famosa reforma laboral o con el estancamiento de la política.

Láncense al ruedo y escriban una nota político mexicana en sus blogues! Así me enteraré de algo ya digerido, ameno y divertido.

Luego les contaré qué voy aprendiendo de política alemana (por si le interesa a alguno).

domingo, 14 de marzo de 2010

Prerrogativas del ausentista (o de cómo voy descubriendo Berlín)

Soy un ausentista, un faltista. Llevo casi tres meses fuera de México (tiempo que equivale a la inactividad en este Blog) y tres meses de cambios de rutina (o, más bien, de ausencia de una... hasta ahora). La rutina es lo que me permitía darle seguimiento a este espacio y poder alimentarlo. Eso pienso yo (y en inglés le dicen wishfull thinking). Lo cierto es que no tengo pretexto alguno (pero tampoco necesidad de tener uno) para justificar que no haya nada nuevo acá. De todos modos ustedes son pocos lectores y yo no correspondo como debe ser, olvidando con frecuencia leer los blogs de ustedes. En fin.

Pero basta de cháchara barata. Estoy en una ciudad lejana y a la vez muy cercana, conocida y sorprendente. La mejor de las sorpresas no es la excesiva disimilitud entre Berlín y el DF (de hecho no hay tal cosa entre ningún par de grandes ciudades hoy día) sino quizá sus coincidencias y una que otra diferencia notable, pero no extrema. Me explico. Aquellos que tenemos la suerte de poder viajar y de pasar temporadas importantes en lugares distintos al de siempre tenemos la mala costumbre de encontrarnos con cierta facilidad en casi cualquier lugar del Mundo. No, el Mundo no es un pañuelo, no es pequeño. Sucede que los que podemos usar esa expresión barata somos muy pocos, y como nos la pasamos dando vueltas y conociendo gente podemos darnos el lujo de decir esas cosas. Esa es quizá la parte más aburrida y ala vez más sencilla de mi estancia acá: el grupo de jóvenes que compartimos clases de alemán en la universidad es casi homogéneo. Todos somos universitarios, todos hemos viajado, todos hablamos algunos idiomas más, todos usamos facebook, leemos los mismos libros y vemos las mismas películas; todos disfrutamos de actividades similares y tenemos temas de conversación casi predecibles. La variedad se limita a la nacionalidad y a la lengua madre, variedad que no es ningún obstáculo. Ya he escrito cosas sobre estos grupos afortunados del mundo y no voy a alargarme. Simplemente es la pequeña realidad del grupo al que ahora "pertenezco".

Pero Berlín es más interesante que eso. Voy a platicarles las actividades del día viernes 12 de los corrientes y reflexionaré al respecto.
Ese día, después de clases, fuimos en grupo a conocer una antigua prisión política de la Stasi, policía secreta de la República Democrática Alemana. La Stasi, que contaba con cientos de miles de empleados de forma directa o indirecta, estaba infiltrada en casi todos los rincones de la vida diaria de 15 millones de alemanes. No era 1984 de Orwell (libro que por cierto estaba prohibido), pero tampoco era el paraíso comunista. Dictadura era y prisioneros políticos había. Lo interesante, más allá del repaso histórico de la situación, del recuerdo de las víctimas del autoritarismo y de la reconstrucción de un programa alemán común, es la argumentación actual que circula un poco por todos lados respecto a ese pasado comunista (en la acepción soviética del término). Resulta interesante partir de la siguiente frase muy simple: en la RDA quizá no había plátanosy kiwis todos los días para el desayuno (tampoco en la RFA, o al menos no para todos); pero sí había manzanas para todos; sí había carros, departamentos bonitos, música, teatro, buena vida, trabajo, educación y salud. Lo grave, lo que no tenemos derecho a olvidar o a despreciar, es que no había libertad elemental (opinión, prensa, asociación) y que, en segundo lugar, no había democracia. Paréntesis: yo considero a la democracia algo fundamental, pero me niego a relacionarla con el capitalismo.

Bien. Este tipo de reflexiones acertadas evidencian lo siguiente: 1) No podemos quedarnos con la historia de los vencedores: la derecha alemana y europea y gringa no dejan de alardear sobre la derrota del comunismo, la liberación del Este y la enseñanza democrática y librecambista. Según sus interpretaciones, las oposiciones de la Guerra Fría eran comunismo vs democracia, liberad vs esclavitud y moral de hierro vs espíritus libres. Nada más exagerado. Primero que nada, la democracia era sólo un aderezo, un escaparate. ¿Por qué Occidente no puede decir, simplemente, que la diferencia era entre comunismo y capitalismo? ¿Qué necesidad hay de obviar esa fea palabra?
2) La población no fue "liberada" por Occidente. En muchos casos se liberó sola (como en Hungría o en Rumania), y cuando tuvo problemas y luego sangrientos obstáculos (Hungría 56, Checoslovaquia 68), Occidente cerró los ojos. Incluso en Alemania, donde había un gran empuje desde Alemania del Oeste para la reintegración, el Muro lo tiraron los alemanes del Este.
3) Para la izquierda europea, para la alemana en este caso, no es impensable hablar todavía de socialismo y democracia. Muy al contrario, los excesos del capitalismo vuelven evidentes las posibilidades socialistas. Incluso en 1989-90, cuando el Muro cayó, muchos alemanes del Este plantearon la posibilidad de construir un nuevo sistema socialista y democrático (no confundan esto con la tibia socialdemocracia, por favor); hoy día, el partido de izquierda alemán sigue cosechando muchos votos en el Este.

Así, ¿qué importancia tiene el recuerdo y la memoria de espacios como esta cárcel política de la Stasi? Enorme. No tenemos derecho a olvidar la tortura y la represión política. Tampoco podemos congratularnos por haber "ganado" algo. Falta muchísimo.

Y hay quienes se han dado cuenta de ello. Ese mismo día, después de la visita a la prisión, fui con mis coinquilinos a una obra de teatro (de la que comprendí muy poco, lástima de alemán que hablo) en una "casa proyecto". Lo interesante de la casa proyecto es que funciona un poco como comuna y mucho como foro cultural y político crítico. Hay unos 30 ó 40 departamentos en ese edificio, todos muy chingones, en los que viven varias personas interesadas en colaborar con distintos proyectos. Cuando digo que es un poco una comuna me refiero a un modo de vida que no es 100% colectivo: hay cenas y desayunos en grande para los habitantes, compras en común para algunas cosas y, por supuesto, un mantenimiento colectivo del edificio. Pero no es una vida continua e ininterrumpida en el grupo. Cada quién vive en su departamento y hace lo que quiere. Lo interesante, insisto, es el trabajo en los proyectos.
Políticamente, estos proyectos son diversos. Hay planes de ayuda a organizaciones migrantes, por ejemplo, pero también es un foro para grupos antifascistas, punks y anarcos que critican profundamente (a veces incluso violentamente) al sistema.
Este gran grupo, esta colectividad, está unida justamente por un pensamiento político claramente de izquierda y también sensibilizado y responsable. No es la borrachera cotidiana bajo la bandera del "alternativismo", la crítica y el desorden; es la discusión, la reflexión y el intercambio en pos de un proyecto, una propuesta.

Todo ello resultó interesante justamente por tratarse de un elemento organizado y eficaz de crítica y oposición a lo establecido, pero también opuesto al desorden irracional, por ejemplo.

Berlín ofrece cosas así y mucho más. Lo interesante, poco a poco, es poder compararlas con lo que se hace en México. Lástima que la primavera venga con retraso: estamos a 14 de marzo y, mientras escribo esto, veo nevar.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Fracasos amibentales a escala mundial

Copenhague 2009, la esperadísima cumbre ambiental mundial, fue un fracaso.
¿Que si ya me lo esperaba? Por supuesto que sí: resulta que durante muchos años todas las grandes economías del mundo se pasaron por el arco del triunfo los acuerdos y las recomendaciones emanadas del pacto de Kyoto y las reuniones en Río hace ya más de quince años. Copenhague, en ese sentido, era importantísima, prioritaria, inaplazabe. El mundo necesita de un nuevo pacto colectivo para combatir, racionalmente, los efectos negativos que sobre el Medio Ambiente tienen nuestras actividades económicas diarias. Si ustedes se asoman a www.breathingearth.net verán que países como China y EU emiten al menos una tonelada de CO2 cada seis segundos.

Pero que un nuevo acuerdo fuera prioritario para los ambientalistas, científicos y gente de a pie no significa que así lo fuera para los gobiernos y los grandes intereses económicos. Sin querer hacer una serie de acusaciones panfletarias contra el gran capital y los gobiernos burgueses (aunque quede claro que sí tienen la culpa), nada más quisiera que analicen cómo una "pequeña" conferencia ambiantal refleja casi inequívocamente las dinámicas diplomáticas de hoy día, casi todas fallidas.

Resulta que hay, de entrada, un gran conflicto entre países ricos y pobres. Grosso modo, los países pobres quieren que los ricos "financien" los programas de rescate ambiental, mientras que los ricos se niegan y prefieren que, o bien todos paguen lo mismo (injusto), o que los países todavía no industrializados limiten sus expectativas y dejen de pensar en su industrialización porque ese proceso implica un desgaste ambiental impresionante (doblemente injusto porque cuando Europa o los EU se industrializaron contaminaron más que un pesero chilango). Sabemos que es extremadamente difícil determinar dónde está la diferencia entre ricos y pobres. Sí, quizá Liberia sea sin duda pobre y Luxemburgo rico, pero ¿qué hay de Turquía, Brasil, China, México o Sudáfrica? Sin duda son muchos los países que deberían pagar, de alguna forma o de otra, los proyectos de desarrollo sustentable y rescate ambiental --de hecho yo creo que sólo un puñado de países extremadamente pobres podrían estar "libres" de tales pagos.
El problema de quién pagará es sólo uno de los que no pudo resolverse ahora en Copenhague, pese a que México, en unidad con gobiernos como el noruego, propuso un esquema medio oscuro de pagos más o menos parejos para cada país. Otro problema, quizá más grave, fue el de las metas y los objetivos a establecer. Mientras que por un lado la Unión Europea se comprometía a disminuir en 20% sus emisiones de CO2 antes de 2020, los Estados Unidos fueron incapaces de proponer algo mejor que un pinche 4%. Esto habla de la falta de interés del mayor contaminante del mundo, a la vez que deja entrever el escepticismo de todos aquellos (políticos y demás) respecto a las verdaderas consecuencias del cambio climático.

Copenhague pasará a la historia como una reunión fallida sin acuerdos vinculantes (tan sólo una pequeña declaración común) y sin intenciones genuinas por definir programas de desarrollo sustentable.

En un año tendremos la misma serie de conferencias y reuniones en la Ciudad de México. En medio de una crisis económica que no parece terminar y una incertidumbre radical con respecto a lo que pueda pasar en este planeta (en témrinos políticos, sociales y ambientales), podemos pronosticar sin demasiados riesgos que la cumbre de México será igual de inútil y pobre que la de Copenhague.

Lástima por los polinesios que están perdiendo sus islas, por los millones de migrantes ambientales en nuestro planeta y por los osos polares.